Mostrando entradas con la etiqueta Embajador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Embajador. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de octubre de 2009

De Ferreros Roché y otras historias



O el 12 de Octubre más glamouroso de mi vida.

Como es costumbre en este nuevo ambiente elevado que me rodea, el Embajador de España invitó a sus compañeros (como yo, becaria de informática) a una recepción el día de la Hispanidad.

Me puse mi vestido más amortizado, unos tacones 15 cm más bajos de lo que acostumbran las ucranianas y bajé mis doce pisos sin luz en busca del taxi al que habían llamado para mí (ya que sigo siendo incapaz de comunicarme) con el que habían apalabrado que me llevara a la recepción por 29 grivnas. A la altura del piso 8 me di cuenta de que había olvidado la invitación en el maldito piso 12. Sube corriendo 4 pisos, baja corriendo 12 para no hacer esperar al señor Embajador.

Al llegar abajo mi taxi no estaba en ninguna parte y había olvidado el número de matrícula en el maldito piso 12. Entré en el coche de una señora y le pregunté si era un taxi, porque en este país los taxis funcionan así. Parece ser que no era porque no le hizo mucha gracia. Me subí en el que estaba parado más cerca y que me pareció que podía ser el mío. Una vez dentro descubrí que efectivamente NO era el mío y que cuando llegara me podía hacer pagar todo el estipendio de un año (guiño a mis compañeros becarios) por no haber apalabrado un precio antes y porque sí, los taxis en este país funcionan así. Finalmente llegué asustada al edificio y sólo perdí 40 grivnas, que son menos de 4 euros, nada para una becaria como yo. Y las perdí tan feliz porque el taxista me dijo 40 en ruso y lo entendí perfectamente.

Una vez en la recepción tuve la oportunidad de conocer a diputados de la OTAN, diseñadoras de moda, a la segunda gerente de Zara en Ucrania, a mi vecina de Málaga que resulta que está en Kiev, etc. También conocí al Cónsul, que gracias a Dios es de Graná y solo me recordó 7 veces durante la noche nuestra brillante introducción:

Persona X: Becaria de Informática, conoces a Tal?
Becaria de Informática: ¡Hola! No sé, tu cara me suena… Te he visto en la Embajada o en el Consulado estos días. No lo recuerdo bien, nos han presentado a mucha gente.
Tal: No, no nos hemos conocido.
Becaria de Informática: Que sí hombre, que por algún lado te he visto. Bueno, y tú qué, ¿qué haces por aquí?
Tal: Soy el Cónsul.
Becaria de Informática: Ah, perdón.

Y bomba de humo.

Y entre una metedura de pata y otra pasó la fiesta, nos comimos el jamón, nos bebimos el vino y nos fuimos a un par de bares con Cónsules, vecinas, compañeros becarios, jefes… sin llegar a ver al Embajador que debió de irse con sus Ferrero Roché.

Y al día siguiente, primer día de curro...perdón, de beca, que me regañan.



Nuevo propósito de principio de beca: ser capaz de negociar un taxi.